El precio de aparentar
on 12/11/2013 by in

¿Cuántas veces te has sentido observado/-a y por ello has cambiado tu manera de mostrarte? ¿Alguna vez has notado que estás actuando de una manera ajena a tu propia naturaleza? ¿Es posible que tus resultados se hayan visto modificados por sentirte enjuiciado?

Probablemente ni te imaginas el poder tan inmenso que tiene la necesidad de lucir bien, de encajar en la sociedad, de evitar ser rechazado/-a…

Incluso si crees tener total libertad de acto, analiza cuántas veces has hecho -por inercia-cosas de manera forzada. Incluso la simple presencia de alguien nos puede hacer entrar en una dinámica que no era la que verdaderamente queríamos.

¿Qué es lo que nos está condicionando? Desde mi punto de vista, nos enfocamos demasiado en las opiniones externas.

Es la importancia que otorgamos a lo qué yo creo qué los demás piensan de mi, lo que nos lleva a actuar sin total libertad. Priorizamos lo que nos imaginamos que los demás esperan de nosotros y actuamos perdiendo nuestra verdadera esencia.

Lo cierto es que, si pudiéramos contrastar lo que creemos que opinan de nosotros con lo que realmente es, encontraríamos diferencias significativas. Así pues, deberíamos tener en cuenta que todo se sustenta sobre una opinión sesgada. O mejor dicho: en autocomplacer un juicio sesgado. En definitiva, acabamos por interpretar un papel para sentirnos mejor y creer que encajamos en la sociedad… ¿No es curioso?

Tras tanta conjetura, podríamos preguntarnos ¿A qué estamos jugando? Lo cierto es que, pese a todo, estamos tremendamente acostumbrados a vivir bajo el yugo de esos roles inconscientemente nos hemos autoimpuestos. Quizás sea nuestra cultura la que nos empuja a ello y nosotros mismos -en busca de la cómoda deseabilidad social-que  nos dejamos arrastrar.

Llegados a este punto, podríamos ir más allá para preguntarnos sobre nuestra adaptación social. ¿Somos realmente seres sociales que nos adaptamos o vivimos condicionados para encajar en un medio que ejerce una fuerte y constante presión  nosotros mismos?

Probablemente esta es una nueva reflexión en la qué abrir otro debate.

Así pues para finalizar, seamos todo lo naturales qué podamos ser y en vez de mirar tan hacia el exterior, una buena idea sería empezar a mirar más hacia nuestro interior.

¿ Te animas?

Foto por el Buho nº30

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